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Un representante aborigen que creció en el departamento Federal

Antonio E. Silveyra | domingo, octubre 12, 2008 |

Recuerda que en el interior federalense, en su familia había muchas prácticas propias de los pueblos indios. El manejo sustentable del monte, el conocimiento de las plantas, distintas formas de curar o manejar los caballos con la palabra.

El es Marcelo Luna, vocero de la comunidad charrúa Onkaiujmar –con sede en Paraná– cuyo objetivo es recrear y ponerse a tono con los tiempos; lo que una cultura se encargó de negar y destruir durante más de 500 años.

Nació en la ciudad de La Paz, el 27 de noviembre de 1969, hijo de campesinos con quienes creció en la campaña hasta los 15 años, en el distrito Achiras, del Departamento Federal. Al preguntarsele para el Diario UNO sobre sus aproximaciones a la cultura indigena relataba: "A los 6 años ya tenía recortes de, por ejemplo, la revista Billiken y Anteojito, que hacen un enfoque terrorífico sobre las naciones originarias. Pero era un tema que sentía y por el cual comencé a tener simpatía. Por eso es un compromiso de vida desde esa edad".

—¿Tus padres tienen sangre indígena?—Sí.—¿En función de ello cómo interpretás el 12 de octubre de 1492?—"Como una invasión de hombres, con dos elementos: uno material, que es el aparato bélico producto de ocho siglos de enfrentamientos con los moros, y otro espiritual, que es el cristianismo que legitima la masacre, la violación de mujeres, la invasión de tierras y la destrucción de nuestros lugares sagrados. Vienen curas y soldados."-describe Luna.


"Hace 17 años que estoy en el tema y soy charrúa asumido desde 2003, cuando entré a la comunidad Pueblo Jaguar, de la ciudad de Villaguay. -En un principio fue una opción cultural, básicamente organizando actividades en contra de lo que era el festejo del 500º aniversario de la invasión de América. Muchos festejaron. Mi madre –que tiene 71 años– recién me dijo que tenía sangre indígena en mayo de este año. Las abuelas están comenzando a hablar y algunas tal vez nunca lo hagan. Se confirmaba lo que me decía nuestra líder Hué Guidaí Berá en cuanto a que no es fácil que hablen."

Mi mamá es muy blanca y yo pensaba que no había sangre indígena, porque desciende de franceses. Si bien tenemos hermanos que son rubios; porque la categoría indígena no es física ni biológica, es una opción cultural. Muchos invasores pasaron a vivir en nuestras comunidades, incluso ocuparon cargos y se casaron con mujeres charrúas, según lo señalan las crónicas jesuitas. Jamás me imaginé que mi mamá tuviera una abuela india.

—¿Porqué la demora: vergüenza, miedo..?—En primer lugar tiene que ver con un sistema que lleva 515 años de racismo, discriminación y persecución. Las matanzas tuvieron lugar hasta bien entrado el siglo XX, principalmente en los departamentos Tala, Nogoyá y Villaguay. Pero también porque se ha construido un estereotipo –atravesado por el euro centrismo, que subestima todo lo que no pertenece a la tradición Occidental. Generalmente la gente no está dispuesta a asumirse indígena, entonces hay mucha vergüenza porque los modelos no concuerdan con el que nos enseñaron.

Nuestro rol es devolverle el orgullo de ser indios a nuestros hermanos. Venimos de ser parte de la sociedad nacional y nos hemos reindianizado.—¿El hecho familiar te sirvió para confirmar ciertos conocimientos que ya tenías?—Confirmó el porqué de mi pasión por los pueblos originarios, de porqué a los seis años jugaba a los indios con piedritas y carozos, y siempre los indios derrotaban a los blancos. No sé de dónde saqué eso, porque –por suerte– no tenía televisión. Como me decía Hué Guidaí Berá, “era el llamado de la sangre y de las abuelas”.—¿En tu medio y en tu familia había costumbres que se preservaron?—Hay muchas no sólo en las zonas rurales sino urbanas. El problema es que se ha negado el origen indígena de nuestra cultura.

En mi familia había muchas prácticas.—¿Por ejemplo?—El manejo sustentable del monte, el conocimiento de las plantas, distintas formas de curar o manejar los caballos con la palabra. El indio jamás le pegó al caballo. Cuando un varón nacía, el primer regalo que recibía era un caballo. Se criaban juntos y si el caballo no aceptaba al indio, se le regalaba otro. Mi padre los manejaba con la palabra y los hacía formar, por ejemplo.—¿Sos bautizado?—Sí, pero no me considero católico. Soy conciente de cómo entró el cristianismo acá. Que no es el originario sino occidentalizado, amigo de los poderosos y no la opción por los pobres de la Teología de la Liberación, del padre Mujica o de Camilo Torres.—El charrúa fue uno de los pueblos que más resistió..."

Cuál es la etnia originaria?—Pertenecemos al grupo Pámpido, un desprendimiento de los tehuelches. Llegamos primero a Entre Ríos, no a Uruguay.—¿Los charrúas no provienen de Uruguay?—En Entre Ríos se constituyó la macro etnia, un conjunto de parcialidades que pertenecían a la gran nación charrúa: yaros, minuanes, bohanes, guenoas, balomares, martidanes, entre otros. Vivieron en forma fraterna con otras naciones como chanaes y guaraníes, sin hegemonismos. Tal vez se dijo que eran uruguayos porque los últimos grandes combates se dieron en ese territorio, como las matanzas del presidente Fructuoso Rivera, a partir de 1831. Un grupo disparó al Chaco y al sur de Formosa. En el caso del guaraní es casi contemporáneo con los invasores, aunque hay una creencia que Entre Ríos es guaraní. Lo que sí es guaraní era la lengua general que se hablaba desde el centro de la provincia de Buenos Aires hasta el centro de la Amazonía.


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