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Volver al paraje de la infancia

Antonio E. Silveyra | sábado, enero 03, 2009 |

RECORRER LA QUERENCIA ILUMINADA UN COMIENZO DE AÑO Y ENCONTRARSE A CADA PASO CON LOS RECUERDOS Y LAS IMAGENES QUE SE GRABARON PARA SIEMPRE EN NUESTRA VIDA; ES SIMPLEMENTE LO MEJOR QUE NOS PUEDE PASAR

Dicen que una imagen vale por mil palabras; y en estas, se reflejan los momentos que los integrantes de esta Revista digital disfrutaron en el paraje Carpinchorí, departamento Federal. Un día templado y con presagio de lluvia -ante tanta sequía reinante en toda la zona- nos permitió sentir la esencia más pura de la campaña entrerriana; en un paisaje que parece resistir todavía a los avances incontrolables de los desmontes y la agricultura.
Heredó de su padre la idiocincracia del paisano campero y aficionado a amanzar caballos, para las tareas rurales. Sí, es uno de mis hermanos.

En este lugar es muy común ver los cementerios familiares donde descansan nuestros parientes que ya nos precedieron a la gloria que no tiene fin. Aquí esta sepultado mi padre y mis abuelos.
Ante nuestro paso la flor de la "Tutía" se mostró esplendida, no parece sentir la falta de agua para crecer y mostrar a pleno su floración.
Mi madre no para de andar y de ocuparse de todo. Los golpes de la vida fueron muchos pero resiste y señala que mientras pueda moverse no hay nada que la desanime.
Casi como cuando eramos niños y el arroyo Carpinchorí nos recibía a diario con sus aguas cristalinas, frescas y profundas para refrescar nuestro cuerpo en las ardientes tardes del verano.
El pájaro carpintero colorado se posó en el montecito cercano solo para que lo "capturemos" con nuestra camara y lo dejemos seguir su vuelo en libertad; seguramente hacia el próximo tronco que perforará con su potente pico.
La Casuarina -imponente- visible desde muy lejos, es lo poco que está quedando de nuestra infancia. No imagino el paisaje lugareño sin esta imagen.
Llegó la hora de dar agua al redomón. Caballo que se lo está enseñando a llevar el jinete sobre su lomo y el manejo de las tareas que el hombre va a realizar con su ayuda.
Hay que hacer carne (Carnear) y despostarla para colocarla en la parrilla. Con buena práctica en muy pocos minutos el animal ya está faenado.
La mesita al aire libre debajo de los árboles para el almuerzo. La foto refleja un momento, que no es el único; casualmente en los vasos y la jarra lo que se ve es jugo, no recuerdo si el vino ya se había terminado o lo sacamos de la mesa para la foto!.
Las pequeñas-grandes cosas de la vida que alimentan nuestra existencia. Perdón por compartir con Uds. lo que quizá poco y nada les interesa, pero lo hacemos porque forman parte de esta gran familia; familia comunicada por la Internet.

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