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Regresó de África el Padre Daniel Petelín y anoche estuvo en Federal

Antonio E. Silveyra | martes, septiembre 23, 2008 |

EN LA PARROQUIA "SANTA ROSA DE LIMA" DE FEDERAL SE CELEBRÓ ESTE MARTES 23, LA SANTA MISA Y POSTERIOR PROYECCIÓN DE UN VIDEO-DOCUMENTAL DE LA MISIÓN EVANGELIZADORA DESARROLLADA POR EL PADRE DANIEL PETELÍN EN ÁFRICA DESDE EL AÑO 2002

En septiembre de 2002, el Sacerdote que hasta ese momento acompañaba a los fieles de Parroquia Santa Rosa de Lima en Chajarí, partió hacia una experiencia que, sin dudas, dejaría huellas en su vida.

Por entonces tenía como destino la república de Benin, en África, donde cualquier situación aparece como extrema con relación a nuestra cultura. Más allá de su misión evangelizadora, el padre Daniel Petelín se enfrentó al continente más pobre del mundo y fundamentalmente a quienes allí habitan con el objetivo de hacer promoción social, ayudando a la gente a vivir un poco mejor.

Seis años después está de regreso, entre su gente. Por estas horas disfruta de la tranquilidad pueblerina de Santa Ana y del acogimiento de su mamá y demás familiares. Esas marcas de una vida dura -aunque transitada con felicidad, según lo indicara- se reflejan en su delgadez. Su cuerpo libró batalla a las enfermedades típicas del lugar, como paludismo o malaria, pero el sacerdote no hace eco de esos tropiezos, para los que estaba muy bien preparado.

La fortaleza física y espiritual le facilitó la adaptación a todo lo que ofrece el país africano, desde las altas temperaturas hasta la muerte de los niños, afectados por las enfermedades. Estaba convencido que su presencia tenía un rol que iba más allá de toda la crudeza a la que se enfrentaba. “Lo que más me costó fue adaptarme a la cultura, ese modo de pensar, de concebir las cosas, de trabajar, sus ideas de supersticiones”, respondió el religioso ante la consulta de esta cronista. Esa concepción donde, por ejemplo, la salud no es prioritaria, está lejos de ser comprendida por los que viven en otros rincones de este mundo. “Pero yo tenía la idea clara de que no iba a cambiar nada, sino a ayudar y para eso primero tuve que entrar, aceptar, amar su cultura y desde ahí ayudarlos”, enfatizó el sacerdote.

El agua, lo más importante

Petelín se propuso trabajar para que los habitantes de Benin cuenten con pozos de agua. “En este año construí 17 pozos, con un equipo y la ayuda económica de personas”, indicó sobre el elemento vital que para los africanos escasea. Y dice “construimos” porque el mismo, con sus manos, aportó para que los mismos se concreten. ¿Cómo se entiende que por la construcción de un pozo de agua muchos africanos se hayan convertido al cristianismo? “A nosotros nos llama la atención, pero para ellos tener agua es lo más importante en la vida. Son siempre las mujeres y los niños los que van a buscar agua y si no hay agua en el pueblo, tienen que hacer kilómetros para ir a buscarla, en un arroyito donde quedó estancada, llena de parásitos y regresar con 30 litros sobre la cabeza”, relató Petelín sobre la peripecia de la población femenina en aquellos lugares donde no hay pozos de agua.

Junto a su gente, también construyó capillas, parroquias y escuelas y hasta fue director del hospital de la zona, a dónde llegaban sus pobladores buscando calmar sus dolencias, que no son pocas. Para Petelín, las altas temperaturas influencian en esa colorida, eufórica y divertida manera de expresarse de los africanos, quienes invierten en celebrar sus ceremonias, como un casamiento, por encima de lo que pueden destinar para su salud. Incluso, “es más importante pagar por un buey enfermo, buscando al veterinario, porque el buey ayuda a trabajar”, graficó Petelín. De la misma manera que con coordinados bailes y alegres cánticos inician una misa, los pobladores africanos despiden a sus muertos, a quienes lloran sólo si son niños o jóvenes.

Por otra parte, Petelín agradeció a los integrantes de la comunidad de la zona por haber contribuido con su misión. Consideró que de otra manera “no lo hubiera podido hacer. Muchas gracias, en nombre de los hermanos africanos, por los que hicieron mucho”, exclamó.

El futuro.
Durante un mes, Daniel Petelín dedicará su tiempo al descanso y al reencuentro con sus seres queridos y amigos. Días atrás se reunió con monseñor Luis Collazuol, obispo de la Diócesis de Concordia, quien ya tiene definido cuál será su destino “pero no me lo quiso decir. Me indicó que ahora me dedique a descansar”, dijo Petelín, siempre con expresión pausada y serena, dispuesto ya a un nuevo desafío en su camino sacerdotal.
(Fuente: Multimedios Chajarí)

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